EL MUNDO ESTA
ENFERMO BRUCE
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---Muy bien damas y caballeros, por aquí.
Se escucho decir al delgado hombre que caminaba frente al grupo de 5 personas vestidas con ropajes de fantasía medieval.
Juntos, como grupo, cruzaron el umbral de la decrepita puerta que accesaba a la escalera del sótano, descendieron en silencio tras el hombre delgado, unos minutos que se sintieron eternos en dicho silencio finalizaron cuando alcanzaron el final de la escalera y llegaron a la estancia.
De pronto el habiente de la habitación cambio de golpe, de la deteriorada escalera de ladrillo liso que acaban de decender, llegaron a un cuarto de gran tamaño, bien iluminado y decentemente limpio, con un atril a lo lejos de la escalera de acceso, situado sobre un escenario de madera, un buen numero de mesas con sillas estaban distribuidas como una taberna por la estancia, incluso una zona apartada a la izquierda reunía lo necesario para considerarse un bar, donde el camarero esperaba tras la barra a recibir pedidos.
---Bien venidos a la casa de subastas “Doncella en Ruinas”, esta sera su mesa en esta ocasión, desean algo de beber antes de que comience la subasta?
Dijo el hombre con cuidado de no revelar malos modales, revisando las manos de cada uno de los integrantes del grupo, dubitativo de encontrar alguna seña que le indique si debe continuar en su presencia o no.
Al percibir un gesto rudo con la mano por parte del que parecía ser el líder, el hombre delgado comprende que debe retirarse, por lo que sin darles la espalda y en pose sumisa inclinando su cabeza retrocede 3 pasos, antes de girarse y caminar con andar seguro a la escaleras, seguramente para esperar a otros invitados en la superficie.
El grupo se encontraba sentado al rededor de la mesa, encapuchados y ataviados con prendas caras, solo las dos mujeres del grupo portaban mascaras que cubrían desde la punta de la nariz hasta el nacimiento del pelo en la frente, revelando unicamente la parte inferior de su rostro, bellamente decorado con un fina capa de maquillaje y pintalabios.
Los hombres del grupo agachaban la cabeza para ocultar su rostro lo mas que podían, la mesa vagamente iluminada por una vela en el centro, reflejaba los finos rasgos en la mandíbula de uno de ellos, mientras los otros dos portaban barbas, una bien cuidada y recortada, mientras la otra, rizada y larga se tambaleaba sutilmente con cada movimiento de cuello de su dueño.
El grupo permanecía en silencio, revisando con cuidado a su alrededor, como si rebuscaran algo, cada pocos minutos, un susurro emergía de la boca de alguno de ellos, y era respondido con igual secretismo por el hombre de barba recortada, quien pudiera ser el lider del grupo, o al menos el encargado de dar instrucciones al resto.
(susurro)---Dos… Tres… cuento 7 hombres armados, dos en la puerta, dos al lado del escenario al otro lado de la sala, el resto esta mezclado entre los clientes, pobremente disfrazados debo admitir.
(susurro)--- ¿pobremente? Yo no veo a nadie que desencaje con el tono de este lugar.
Respondió el hombre de gran barba con tono de incredulidad en sus palabras.
(susurro)--- ¿dudas de mis habilidades?
(susurro)--- ¿llamas habilidad a ser un geek de los jrpg?.
(susurro)--- ya es mejor que ser un cabeza cuadrada que solo sabe cargar de frente con su maza.
(susurro molesto)--- cuando quieras te enseño lo que puedo hacer con mi maza de acero.
El hombre de salvajes barbas movió su mano bajo el manto que le cubría, indicando que cargaba con algo pesado y duro entre las piernas.
(susurro autoritario) silencio.
Sentencio el hombre de barba recortada y cuidada, haciendo que los dos integrantes de su grupo cesaran la discusión.
El líder del grupo aclaro su garganta y de nuevo reviso sus alrededores, al notar que nadie les prestaba atención, decidió continuar hablando con sus compañeros.
(susurro) recordad por que estamos aquí, esto es por ella, si no tenemos cuidado no podremos hacer nada.
Aquellas palabras parecieron nublar los ánimos de todos en el grupo, en especial a las dos mujeres del grupo, quienes tragaron saliva en consecuencia.
Antes de que el ambiente del grupo se enrareciera aun mas, las luces que enfocaban al publico apuntaron de pronto al escenario, donde con paso firme y alegre un elegantemente vestido hombre de piel color turquesa y traje de negocios amarillo con lunares rosas se paro en el centro del mismo, un paso tras el atril de madera.
Entonces, como si siempre hubiera estado en sus manos, una partitura de música y una batuta aparecieron de la nada.
El hombre turquesa coloco su hoja en el atril, golpeo dos toques con la batuta sobre el atril, un sonido que sirvió para que los asistentes al evento callaran y prestaran atención al escenario.
(Hombre turquesa)---Bueno, bueno, buenoooo…
arrastro la ultima palabra como si le costara mover la mandibular adecuadamente.
---Hoy se ha reunido bastante publico ¿no? ¿Es quizás por los rumores? HahAHa veo que todos los aquí presente sois una...
¡¡¡ESCORIA MUY BIEN INFORMADA!!!
El hombre de piel turquesa grito a todo pulmón esa ultima frase, sorprendiendo a todos en la sala, el grupo incluido, quienes movieron instintivamente las manos bajo sus ropas buscando algo que los hiciera sentirse seguros.
Pero se lograron retener lo suficientes segundos para notar el cambio de ambiente en la sala, pues de un instante a otro, la sala completa estallo en risas y jubilo.
El grupo entero trago silaba al unisono, en un estado de nerviosismo casi palpable, al desconocer por completo lo que estaba pasando, pero la continuación de risas y comentarios jocosos les indicaron que no era necesario revelar sus armas ocultas.
El hombre turquesa continuo su presentación, moviéndose por el escenario de un lado a otro, usando la batuta como si de un micrófono inalámbrico se tratara, comenzó un corto monologo en donde relataba lo difícil que era ser un empresario de éxito, y lo satisfactorio que era cuando subía al escenario y podía soltarse un poco.
El hombre hablo, canturreo e incluso saludo amigablemente a algunos clientes entre el publico, suponiendo el líder del grupo que eran clientes habituales.
Unos 10 minutos después del inicio del monologo, el hombre de piel turquesa y divertidos ropajes se detuvo de nuevo tras el atril de madera y revisando rápidamente la partitura, continuo hablando.
(Hombre turquesa)--- Bueno, creo que el ambiente ya esta lo suficientemente caldeado.
Dijo el hombre turquesa con una sonrisa que inquieto al grupo.
(Hombre turquesa)--- Creo que es un buen momento para comenzar con los negocios… HahA.
Dos toques de batuta, solo dos toques fueron los necesarios para que cada miembro del grupo, sentados al rededor de una mesa se sintieran incómodos, pues de la nada, como si del viento a través de la puerta se tratara, una melosa y sutil melodía comenzó a sonar detrás del escenario
solo para revelar cuando el gran telón rojo se abrió, como 5 mujeres finamente vestidas como sirvientas francesas de cabaret caminaban al frente del escenario, brazo derecho en alto y mano izquierda sobre el corazón, perfectamente sincronizadas, cantando con voz neutral una melodía desconocida.
Las mujeres llegaron al borde del escenario, unos centímetros mas y hubieran caído sobre la audiencia, quien en su mayoría hombres, vitorearon contentos al ser posible para ellos ver bajo las cortas faldas de las mujeres sobre el escenario.
El grupo de sirvienta retrocedió dando saltitos dos pasos hacia atrás mientras continuaban cantando, en perfecta sincronía comenzaron a girar sobre si mismas, moviendo sus manos alrededor de sus cuerpos, acariciando sus encantos y resaltando sus curvas.
Dicho espectáculo pareció encantar a la audiencia al completo, unicamente el grupo permanecía en silencio, apretando los dientes mientras observaban los acontecimientos frente a ellos.
Mientras todos en la sala vitoreaban alegres, copas de vino en mano, y procesaban comentarios rancios sobre las 5 mujeres sobre el escenario, el autor de la pieza musical y presentador del espectáculo continuaba balanceando su batuta de un lado a otro en el aire, como si dirigiera a una orquesta imaginaria, aun que carecían de banda, el sonido de instrumentos emergía de dios sabe donde desde las paredes del cuarto, alegrando aun mas el habiente de aquella estancia bajo tierra.
El hombre turquesa sonreía ampliamente, inclinado sobre el atril de madera, casi pareciera que saltaría sobre este de lo inclinado que estaba sobre el. Aun que no perdía de vista ni por un segundo al grupo de sirvientas.
Una vez terminada la pieza, donde el baile de las sirvientas se había ido elevando de tono poco a poco, hasta que las mujeres quedaron desnudas de cintura para arriba, el hombre turquesa volvió a hablar.
(Hombre turquesa) Bien, bueno, Maravilloso, hermOSO… .
¿nO creen AMIGOS?
Dijo el hombre, para luego con un gesto de su mano izquierda, ordenar a las mujeres que se parara de rodillas en el escenario y agacharan sus frentes hasta tocar el suelo.
(Hombre turquesa)--- Bien niñas ¿que esperáis? Saludar.
Las 5 mujeres en el suelo del escenario, con los brazos frente a ellas estirados a ras de suelo en posición de sumisión dijeron al unisono.
(sirvientas)
!!!BUENAS NOCHES FUTUROS MAESTROS, ¿DISFRUTARON NUESTRO BAILE? ESO NOS ALEGRA Y LLENA DE ORGU-LLO, POR FAVOR, LLEVANOS A CASA CON USTED… LO… DESE-AMOS MAS QUE NADA.
Cada miembro del grupo mostró su desaprobación de una u otra manera, siendo las mujeres las que mas parecieron disgustadas con lo que acababan de escuchar.
(susurro)— Bien, ya habéis oído a las señoritas, las llevaremos con nosotros.
El líder del grupo se levanto con firmeza mientras agarraba el extremo de su arma, el resto del grupo lo imito un solo instante después, levantándose rápidamente armas en mano.
(Líder del grupo) Oye, turquesa, llevaremos a las 5 con nosotros, espero que no encuentres inconveniente si te damos un pagare.
Todos en el grupo se movieron rápidamente, como si ya cada uno supiera con exactitud cual y como llevar a cabo su cometido.
Una de las mujeres enmascaradas y el hombre de mandíbula fina corrieron a la escalera, noqueando a los dos guardias en pocos segundo.
La mujer que había reconocido a los 7 hombres armados se encontraba ya detrás de uno de los que se ocultaban entre la audiencia, penetrando entre las costillas de ambos lados de su cuerpo con sus dagas curvas, desgarrando su carne al sacarlas.
El hombre barbudo saco de entre sus piernas un pesado y enorme bastón de acero, tan grueso que costaba creer que lo tenia oculto con el, mas no tardo mucho en usarlo para aplastar una mesa frente a el, haciéndola explotar en cachos que salieron disparados en todas direcciones, dañando a los otros clientes, entre ellos a los dos armados que quedaban ocultos.
El líder del grupo, quien había esperado a que su compañero de la maza se agachara frente a el para con un salto y ayudado por la enorme espalda del barbudo, pudiera brincar los escasos metros que lo separaban del escenario, aterrizando frente al hombre de piel turquesa, apuntando a este al centro de su garganta con su estoque.
Atravesando con un rápido movimiento la misma, derrabando sangre azul por el suelo.
FIN DEL
PROLOGO